Trabajar.

Mi nuevo companero ( nuevo para mi) me pregunta si nunca hablo, o si hablo poco o si soy tímida o que me pasa, mientras da saltitos de un lado para otro al mismo tiempo que guarda los vasos que yo ya sequé. Me lo dice todo fuerte y aceleradamente, deduzco que producto de los dos whisky y café con leche que ha tomado en la hora que llevo trabajando. Intento concentrarme en mi respuesta y no en el detalle de sus pupilas completamente dilatas,y  con la voz más animada que logro poner un domingo a las dos de la tarde, le contesto "Se podría decir que soy silenciosa, pero me encanta hablar" frase que da vueltas por las proximas horas en mi cabeza, intentando yo misma encontrarle el sentido. Pero él parece quedar contento con mi respuesta y me suelta : Mejor hablar poco , que hablar muchas tonterías. Mientras me cuenta en menos de 3 minutos casi diez anos de trabajo.
Me paso siete horas mitad en el presente inmediato y mitad en los diez segundo anteriores. En la forma que algún cliente toma el plato, en la forma que el cliente del café con leche y Assam cargado, mueve su rodilla de forma refleja mientras fuma. En como a la chica que no puedo dejar de mirar y que probablemente resulte ser quien no debería ser , se le achinan los ojitos cuando el sol le da en la cara o como se toma el pelo para buscar las monedas mientras paga. En el vuelco que me da el pecho cuando veo una mesa y esta ella ahí sentada. O en el calorcito que me entra como balsamo para el presente  cuando se acerca él y ya se que quiere una cerveza o un mate. Su sonrisa y la locura de Balú cuando descubre que la que se acerca por la mesa soy yo. 
Y entre todo  eso anotar los pedidos, y llevarlos a cada mesa y no preguntarle dos veces al mismo cliente lo que quiere y no entregar las cosas cambiadas y dar bien el cambio y separar mi propina y entender las ordenes y entender cuando es una broma y aun quedan cinco horas y no recuerdo cuando fue la última vez que trabaje tanto seguido y quiero estirarme o saltar un ratito y me duele la espalda y me sentaría a su lado, y el sol pega fuerte y la gente se vuelve ansiosa en pleno Octubre, que quizás ahora si es verdad que es el último fin de semana soleado.

Y el futbol y las ordenes y cinco cervezas y mas de cien euros en la cuenta y los pedidos y ella y yo y como se le curva el brazo cuando algo me acerca y su cara de hastío cuando no entiendo el alemán, y mira como le da el sol en los ojos y mira como los achinas, y yo dentro de la cabeza que no me da para decir nada en ningún idioma y su cafe y su dibujo y que hoy si me animo a pedirle que me lo muestre y las mesas se llenan y yo quiero preguntarle a ella como hace para tener el pelo tan bonito y a la otra mesa si le gusta el libro que tanto lee, y al chico de las cartas si me deja regalarle un café a cambio que me cuente a quien se las escribe y a M si esta noche dormiría conmigo. 
"Tu tableta esta lista" me gritan por segunda vez. No me dejan terminar ninguna de mis conversaciones imaginarias... y luego solo se contentan con decir que nunca hablo.

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